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Capítulo 12. La guerra en Extremadura

De pronto sentí el ruido de un avión. Miré y vi que empezaba a ametrallar la fuente y la plaza. La gente corría a meterse en los refugios. Yo me tendí al lado de la fuente. No pasó nada, me fui con mi gallina, la pelamos, la hicimos tajadas y comenzamos a freírla pero no nos la comimos. El avión que había ametrallado debió ir de reconocimiento, porque dos horas más tarde se dejaron de caer los aviones enemigos y comenzaron a bombardear a nuestras fuerzas. A éstos les salieron nuestros cazas y derribaron un aparato enemigo.

Ante este caso imprevisto, la brigada en camiones, y nosotros en una ambulancia salirnos camino de Herrera del Duque, donde llegamos a media tarde y pasarnos la noche. Al día siguiente salirnos para Mohedas de la Jara y el Campillo de la Jara. Para llegar hubo que pasar por el puente del pantano de Cíjara, que atraviesa el río Guadiana. Este se encuentra en los límites de Ciudad Real, Toledo, Cáceres y Badajoz. En vez de pueblos, parecían quinterías. Tenían unos 25 vecinos. Eran casas sueltas y no formaban calles. Algunas eran de piedra y barro. Muy cerca de estos pueblecitos nos quedamos el equipo de observación. La brigada avanzó hacia la sierra de Guadalupe. Nosotros no veíamos al enemigo. Cerca de nosotros había unas pocas ovejas en un corral de red y un chozo de carrízo como los que yo había usado en los invernaderos. Como yo era pastor me mandaron para que comprase un borrego.

Lo compré. lo maté, lo hice tajadas y nos lo comimos en unos días. El pellejo lo sobé y lo tenía en la cama. Con el dueño de las ovejas hice mucha amistad y como estábamos tan cerca me iba con él algunos ratos y charlábamos cosas del ganado pero esto duró poco.

Al día siguiente, la brigada salió otra vez a un nuevo frente a la sierra de Guadalupe pero al lado opuesto de donde había estado los días anteriores, a unos 8 km. de Castilblanco. El estado Mayor y nosotros nos quedamos en el pueblo. Ocupamos una casa grande de labradores que hacía esquina con la plaza y el obsevatorio lo instalamos a unos 60 m. del pueblo. Allí, día y noche haciendo nuestro servicio. Esto era Julio del '38. Trabajábamos con el mapa y el goniómetro. Se tomaba un punto de referencia en el campo enemigo desde el cual se medía la distancia que había hasta cualquier objetivo que descubriésemos en el mismo campo y esto se lo pasábamos a los jefes.

Iban pasando los días sin novedad pero el día 13 de Agosto a las 9 de la mañana, me estaba aseando en una pila de dos metros de larga que hay en las afueras del pueblo, donde les daban agua a las caballerías, cuando comencé a oir grandes detonaciones y a ver grandes columnas de humo. Eran las fuerzas de Franco, que bombardeaban a las nuestras con artillería y aviación. A esto le seguía la infantería. Nuestra brigada no podía resistir y tuvo que dar la retirada hacia Castilblanco. A las 12 estaba el Alto Mando con nosotros en el observatorio y nos dijeron si no se detienen, a las 4 de la tarde están aquí.

Así que nos vamos a cargar el hato para salir de marcha, pero no hizo falta. Al rato se pararon en el pueblo de Valdecaballeros donde estaba parada la obra de la Nuclear. Ya nos habían causado muchas bajas y nos hicieron prisioneros, entre ellos una ambulancia con heridos. Otros, por no entregarse, cruzaban el río Guadiana y algunos se ahogaron, la brigada se quedó destrozada. Al fin todo quedó en calma, reforzaron al frente y se quedó estacionado a 5 km de Castilbanco.