Contar los Desposorios de la Virgen María con San José nunca ha sido tan fácil como ahora, a golpe de click, conectando un televisor o abriendo una revista digital. Pero lo que hoy leemos y contamos es precisamente la prueba de que la historia de esta boda nunca ha dejado de contarse, por eso ha llegado hasta nosotros.
La historia de los Desposorios no aparece en ningún texto evangélico. Sólo nos dicen que “María, su madre, estaba desposada con José”. Pero la importancia de estos dos personajes y la ausencia de datos sobre ellos siempre ha movido la curiosidad por conocerlos mejor. ¿Quiénes eran María y José? ¿Cómo era ese matrimonio? ¿Qué papel desempeñó el carpintero en el cuidado de Jesús? ¿Cómo se conocieron? Y, en el caso que nos ocupa, ¿cómo fue esa boda?
Encontramos algunas respuestas en los textos apócrifos, con los que la tradición cristiana ha ido llenando muchos vacíos sobre la infancia de Jesús. Textos como el Protoevangelio de Santiago o el Evangelio de la Natividad de María moldearon la iconografía de este matrimonio hebreo transformado por la teología cristiana. La historia, así transmitida durante el primer milenio, recibió un significativo interés a partir del XV, hasta que la Iglesia dio mayor protagonismo a su fiesta de los siglos XVI al XVIII.
En este tiempo, se hicieron populares los pliegos de cordel como modo de contar este matrimonio. ¿Imaginan nuestra Plaza Grande en fiestas, escenario de corridas de toros y centro de la vida social de la localidad, repleta de vecinos? ¿Imaginan esos corros de gentes sencillas alrededor de un ciego contando la historia de los Desposorios y de cómo florecía la vara de un anciano llamado José...?
¿Qué eran los pliegos de cordel?
Los “pliegos de cordel” eran precisamente eso: pliegos de papel; unos pequeños cuadernillos impresos que recogían por escrito lo que ya se cantaba por las plazas de los pueblos, a modo de romances de ciego, revestidos de una gran teatralidad para atraer al público, en gran parte analfabeto. El intérprete en muchos casos era un ciego, que usaba los textos y xilografías para guiar al público visualmente por la historia. Textos o cuadernillos que se colgaban de un cordel entre dos palos.
Los romances de cordel sobre los desposorios de la Virgen y San José, cantados en plazas del Siglo de Oro, transformaban la teología en fórmulas populares accesibles al público. Estos textos humanizaban el dogma al centrarse en conflictos emocionales como los celos de San José, y alcanzaban un clímax milagroso en la vara florida.
Iconografía
La iconografía era sencilla y reconocible para la gente llana: El Sumo Sacerdote en el centro, uniendo las manos de los Esposos, que aparecen vestidos con trajes anacrónicos, cercanos a la moda del siglo XVI y posteriores que a la Judea del siglo I. Imprescindible, la vara florecida de San José, que a veces aparece por contraste con pretendientes frustrados que aparecen al fondo rompiendo sus varas secas.
Técnica
La técnica de la madera a contrachapa en la impresión de estos pliegos obligaba a eliminar matices y sombras, ofreciendo imágenes lineales y frontales. Esta estética tosca, lejos de alejar al comprador, resultaba sumamente efectiva, ya que el pueblo analfabeto identificaba los símbolos sagrados con un solo golpe de vista.
La característica más sorprendente de los pliegos de cordel del Siglo de Oro era la reutilización masiva de las matrices de madera. Las imprentas de la época no costeaban un grabado nuevo para cada poema o romance.
A menudo, para ilustrar un pliego sobre la boda de la Virgen, los impresores recurrían a cualquier taco xilográfico previo que mostrara un grupo de personas frente a un altar. Es habitual encontrar pliegos devocionales de los Desposorios coronados por grabados que originalmente ilustraban matrimonios civiles, desposorios de reyes de Castilla, pasajes del Viejo Testamento o escenas del teatro comercial de Lope de Vega.
Al público de la época no le importaba la inexactitud; el grabado funcionaba puramente como un ancla visual para captar la atención.
Un fascinante pliego de cordel
Como muestra, exponemos aquí uno de esos pliegos de cordel sobre los Desposorios de María y José que ha llegado hasta nuestros días: Es un cuadernillo de unas pocas hojas que podía encontrarse en Madrid, en la Plaza de la Cebada, por el año 1847, titulado Desposorios y celos de San José. Relación espiritual en que se declaran los sagrados Desposorios de san José y Maria Santísima; el misterio de la Encarnación del Verbo divino y los celos que experimentó el glorioso Patriarca.
Es una pieza fascinante de literatura popular que narra el conflicto humano de José ante el embarazo de María, adaptando la historia que aparece en los evangelios apócrifos. Estructurado principalmente en tiradas de versos octosílabos, el texto narra los Desposorios y la posterior sospecha del anciano, concluyendo con la revelación del ángel y el arrepentimiento de José.
Una buena lectura para arrancar estos días previos a la fiesta de los Desposorios en Membrilla




