La Puja vuelve a marcar el final de la fiesta de los Desposorios en Membrilla

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En Membrilla, el verdadero final de los Desposorios de la Virgen del Espino es la Puja de los objetos donados a la Patrona. Un acto seguido por centenares de vecinos durante la noche del Lunes en la Plaza del Azafranal, desde su comienzo, en torno a las diez de la noche, hasta altas horas de la madrugada del martes. Y, como maestro de ceremonias, Enrique, derrochando precisión y simpatía en el escenario durante horas mientras recibe y coordina las diferentes ofertas del público. Un trabajo desinteresado que la propia Cofradía destacaba: “Agradecimiento a Enrique, que se presta a dirigir la Puja, con acierto y grandes dosis de humor.”

Entre los objetos donados, suelen ser habituales las plantas, cuadros, elementos de decoración, frutos de la tierra, como racimos de uva, vino, melones, sandías y las populares “tortasoles”. No faltan los lotes vinculados a la alimentación, que en muchos casos suelen aportar los bares de la zona, y que ayudan a reponer fuerzas entre los asistentes. Ni los lotes procedentes del agasajo, con dulces típicos y refresco. Como añadidos imprescindibles: los sombreros. Lejos queda ya aquella época en la que era tradicional donar a la Virgen los animales criados en casa: corderos, gallinas, pollos, ocas, “americanas”, patos…

Entre los objetos más pujados se encuentran los relacionados con la Cofradía y la Patrona: los centros florales que la han acompañado en el templo y en los desfiles procesionales, medallas y anillos, balconeras, réplicas de su imagen… En este apartado merecen una mención especial las alabardas; verdaderas obras de arte que suelen ser muy apreciadas por el público. La propia Cofradía aprovecha este marco para realizar el sorteo de una alabarda bendecida entre los alabarderos que han acompañado a la Virgen durante sus Desposorios.

Entre los objetos más emblemáticos por la simpatía que generan entre el público está la ya tradicional “puja de la bandera”.

Y, como viene siendo habitual desde hace unos años, son muy valorados los cuadros que el ayuntamiento dona a la puja, adquisiciones municipales en el Certamen de Pintura Rápida del Viernes de Desposorios. Precisamente, uno de estos cuadros se convirtió en el objeto más donado de la noche: una obra del artista local José Crespo que fue pujada por 790 euros.

La recaudación final, 19.730 euros. Una cifra inferior a la conseguida en años pasados, quizá por el frío de la noche, quizá por los precios tan fríos que este año han alcanzado productos como el melón.

 

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