Hace algo más de cuatrocientos años que llegaba a Membrilla el culto a Jesús Nazareno de la mano de una nueva cofradía. No era algo novedoso y original de la localidad, sino un “contagio” devocional de un culto que se estaba extendiendo a lo largo de toda España.
No hacía mucho, siglos XIII y XIV, que en el Cristianismo había nacido una nueva manera de mirar la Pasión de Cristo, impulsada por la espiritualidad franciscana. Una contemplación más cercana y humana del sufrimiento de Jesús, en la que el camino hacia el Calvario fue ganando espacio en la religiosidad popular, hasta convertir ese momento de la Pasión en una de las imágenes más poderosas del cristianismo occidental. De la experiencia franciscana en Tierra Santa llegaba el desarrollo del Vía Crucis, dando forma a una devoción ligada a la Madrugada del Viernes Santo que permitía al fiel acompañar simbólicamente a Jesús en su camino hacia la muerte.
Antes de convertirse en la figura procesional que hoy conocemos, Jesús cargado con la cruz aparecía sobre todo en pinturas, relieves y retablos, con distintas formas de representar el madero. En los primeros ejemplos españoles es frecuente encontrar a Cristo abrazado a la cruz.
El cambio decisivo llegó cuando aquella escena dejó de ser solamente una representación de la Pasión en el arte para convertirse en una imagen concreta destinada al culto y a la calle. Durante el siglo XVI comenzaron a difundirse las esculturas de bulto de Jesús con la cruz a cuestas, incorporadas a los cortejos penitenciales. Eran pequeñas imágenes en las que solo la cabeza y las manos estaban talladas en madera, mientras que el resto del cuerpo, oculto bajo la túnica morada, estaba hecho de cartón encolado. Hemos podido ver algunas en localidades de Castilla y León. Pero el culto fue en auge y la figura del Nazareno fue adquiriendo un protagonismo que alcanzaría su máxima expresión artística en el Barroco. En el Barroco castellano sitúan los que la vieron, y admiraron, la impresionante imagen de Nuestro Padre Redentor Jesús Nazareno, de Membrilla, hoy desaparecida.
Ya no se trataba únicamente de recordar un episodio evangélico: el fiel podía encontrarse frente a un Cristo que parecía avanzar hacia él, sufrir, mirar y compartir su camino. Ahí comenzó, en buena medida, la extraordinaria fuerza popular que la imagen de Jesús Nazareno conservaría hasta nuestros días.
Y así, tras las primeras Cofradías implantadas en el marco de la Semana Santa nacional, las de la Veracruz, llegaban con fuerza a finales del siglo XV y siglo XVI las Cofradías que daban culto a Jesús Nazareno, también a Membrilla. El citado Barroco artístico y religioso las vincularía además a los autos sacramentales de la Madrugada, en los que el acto central es el Encuentro de Jesús con la Madre en ese apócrifo “Camino de la Amargura”. Y el Encuentro se convirtió en el eje de la salida procesional de Nuestro Padre Redentor Jesús Nazareno en la Madrugada encabezando bajo un mismo estandarte la devoción en la calle de las llamadas “Cuatro Cofradías”.
Al siglo XIX llegaba esta Cofradía de Nuestro Padre Redentor Jesús Nazareno con un altar propio en la nave central de la parroquia de Santiago el Mayor, con una hermandad bien organizada centrada en el culto al Nazareno y su salida procesional para el Encuentro de la Madrugada, así como la asistencia benéfica a los hermanos, tanto en vida como en los funerales.
Los días más tristes en lo material, sin duda, fueron los previos a la Guerra Civil con el incendio de la iglesia parroquial y la destrucción de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Pero la devoción nunca se destruyó y, tras la contienda, la reorganizada Cofradía adquirió la que sería la primera imagen en llegar a Membrilla, junto a Ntra. Sra. de la Soledad: Nuestro Padre Jesús Nazareno, una talla de la escuela valenciana creada en el taller de Vicente Tena.
Hoy, 14 de septiembre, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, la imagen de Jesús Nazareno (alguien tuvo a bien cambiarle el nombre a finales del siglo XX) recibe a los vecinos y vecinas de Membrilla en el templo de Santiago el Mayor en un acto de veneración que resume cuatro siglos de culto en la localidad.
Caminar al lado de un Dios más humano que nunca; que sufre bajo el peso del madero. Ese es el sentido de una de las devociones populares vinculadas a la Semana Santa más antiguas de Membrilla.
HORARIO CULTO 14 SEPTIEMBRE
- Veneración de 10 a 13 y a partir de las 17 horas.
- Eucaristía: 20:00 horas.
