Concierto de lujo el que ofreció la Unión Musical de Membrilla para celebrar un año más la fiesta de los Desposorios. Nunca faltaba en la programación de los Desposorios un concierto de la banda de música y, fieles a la tradición más cultural de la fiesta, la Unión Musical de Membrilla ofrecía un concierto de lujo. El escenario elegido ya no era el templete del Parque del Espino, un espacio convertido en un símbolo, pero en el que sería imposible contener a tantos músicos, evidenciando el potencial y el crecimiento de nuestra banda local. Tampoco era el momento: una fuerte tormenta irrumpía en los momentos previos al concierto, que se celebraba bajo la lluvia en el espacio seguro del Pabellón del Espino.
El lujo se hacía extensivo a la intención del evento: la banda de música destinó la totalidad de la entrada, algo mermada por la lluvia, a la Asociación Española Contra el Cáncer, representada en el acto por su junta local.
La propia banda agradecía al público su apoyo a esta causa: “Gracias por estar aquí. Porque hoy ocupar una de estas sillas significa mucho más que venir a escuchar un concierto: habéis venido a hacer posible algo. A sumar. A ayudar. A empujar. A conseguir que haya más investigación, más acompañamiento, más oportunidades y, sobre todo, más historias que terminen bien, para que podamos seguir haciendo planes.
Y quizá esa sea una de las palabras más bonitas que existen: planes. Hacer planes significa mirar hacia adelante. Significa pensar en mañana.
Y buena parte de lo que hace cada día la AECC consiste precisamente en ayudar a que muchas personas puedan seguir mirando hacia ese mañana. Detrás de las palabras Asociación Española Contra el Cáncer hay investigación, prevención, acompañamiento, apoyo psicológico, atención a pacientes y familiares… pero, sobre todo, hay personas. Personas que acompañan a otras personas cuando probablemente atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
Y por eso nuestra presencia aquí esta noche también importa.”

En el aspecto musical, un impresionante viaje alrededor del Mundo en el que los músicos trasladaron al auditorio hasta paisajes y sensaciones de India, Oriente y América, siguiendo la estela de Phileas Fogg; África y sus ritmos tribales, Rusia y su folklore más singular, postales desde Argentina y pasodobles españoles, como no podía faltar en toda fiesta de verano que se precie… Y una siempre conmovedora Libertadores, el aclamado poema sinfónico del Óscar Navarro, desplegando un amplio abanico de matices e interpretaciones para llevar al público desde el Amazonas hasta el homenaje a los líderes independentistas del Sur, con su sorprendente clímax final. En la dirección, Jesús Herrera y Gustavo Ramírez.
El broche de oro: la participación de Sandra Fernández y María Alumbreros, que sumaron sus voces a este proyecto interpretando “We are the Word”
En la base de todo, el reconocimiento a los músicos, porque conciertos como estos no nacen de la nada, sino de muchas horas de trabajo y ensayo. También por su aportación a la lucha contra el cáncer: “La Unión Musical de Membrilla ha querido estar, una vez más, allí donde la música puede servir para algo más que para entretener. Las bandas de música tienen algo maravilloso: forman parte de la vida de los pueblos. Están cuando celebramos, cuando recordamos, cuando nos emocionamos y también cuando una causa necesita que demos un paso adelante. Pero hay algo que muchas veces no vemos desde el patio de butacas.”
Grandes, como siempre.
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