“Hacer San Marcos”

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Siempre hay algo especial en las celebraciones que una localidad arrastra siglo tras siglo, porque no sólo es una forma de celebrar una fiesta marcada en el calendario por la costumbre y los usos heredados, sino que transporta a través del tiempo la memoria  de las generaciones predecesoras.

Una de las fiestas más curiosas de Membrilla es la de San Marcos. Aparentemente sencilla en formas, pero una de las más ricas en su configuración, puesto que está asentada sobre antiquísimos cimientos de origen pagano, modificados y enriquecidos por la influencia cristiana, y salpicada de ritos y costumbres locales de un valor incalculable (Véase más), sobre todo considerando una realidad que se impone conforme avanza el nuevo milenio: la pérdida de las tradiciones, el abandono de rituales comunes; la desaparición de celebraciones de carácter social que vinculan a una población, que la hermanan, todo en aras de una modernidad donde prima el individualismo, la relación virtual a través de las redes, la falta de contacto humano.

Porque San Marcos en Membrilla siempre ha sido sinónimo de grupo, de amistad. Poca gente celebra en solitario San Marcos. Siempre eran las familias, las “cuadrillas” de amigos y amigas, las que salían a los alrededores de la población, sobre todo al cercano paraje del Molino del Rezuelo, para completar en los campos el curioso ritual de actos vinculados a la fiesta: espantar al diablo haciendo un nudo en los tallos de los sembrados y comer el hornazo. Era “hacer San Marcos”.

 

En la memoria de la población, aún quedan las estampas de la fiesta. Multitudinarias tardes de juegos en el Rezuelo, o en Piña, junto al Azuer, con las inevitables zambullidas en el ladrón o en el caz o en el mismo río, voluntarias o involuntarias. O con las frecuentes tormentas de abril, antes fijas en el calendario del día 25, hoy desaparecidas de los cielos, con dramáticos efectos sobre los campos. Agua vinculada a San Marcos y, en muchos casos, siempre con las mismas consecuencias: el barro rojo de la Vega en las zapatillas y en la ropa y la bronca en casa, porque no había tantas zapatillas ni tanta ropa de recambio para asistir al colegio al día siguiente.

Tardes de bicicleta y de balones; de combas y corros y paseos. Tardes de risas y ocurrencias, más o menos “confesables”, cuando los móviles no impedían ni la relación humana ni las conversaciones entre amigos ni las miradas a los ojos.

Tardes con nuestros mayores, incluso con varias generaciones unidas en torno a un hornazo entre cebadas y amapolas; cuando el abuelo, o la abuela, o la madre, o el padre se agachaban sobre los tallos y te enseñaban, paso a paso, despacio, cómo entrelazarlos para formar el nudo “mágico” que protegería el sembrado de las malas formas de un diablo que aquí en La Mancha llegaba en forma de granizo o helada en el incierto mayo. “Vamos a espantar al diablo”, nos decían, -aún recordamos esas voces-, y un pequeño temor rondaba el imaginario infantil ante la sola posibilidad de ver venir, en la lejanía, un ser con cuernos, tridente, y muy malas intenciones. A veces, la mayor amenaza era más humana: la llegada del dueño del sembrado que había quedado arrasado por la chiquillería y salpicado de nudos.

San Marcos no debería dejar de ser una de las fiestas referentes de la localidad. Pero las agendas cambian, los intereses mutan, las sociedades crecen, los estímulos se multiplican y hay más oferta de actividades que tiempo. Hay más “fe” en las apps meteorológicas que en la intercesión divina de un tal Marcos; más temor a no tener Me gustas en redes que a la aparición de diablos infernales; y, casi lo más triste, hay más culto al yo que al nosotros, perdiendo la esencia de tribu que cuida y celebra unida.

Sin embargo, mientras sigamos viendo en los campos, entre amapolas, unas manos enseñando a los hijos a anudar varios tallos de cebada, transmitiendo el gesto y el sentido de “espantar” al diablo, recordando historias de abuelos, contando tradiciones y ritos, habrá esperanza.

Y hoy es 25 de abril. Venga; vamos a "hacer San Marcos".

  

 

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