Las hermandades del Jueves Santo predican en la calle las primeras horas de la Pasión

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Membrilla vivió una noche de Jueves Santo en la calle, animada por las buenas temperaturas y la ausencia de las malas previsiones meteorológicas que habían protagonizado la Semana Santa en años anteriores. Tras la Celebración de los Oficios en el templo, la Misa Vespertina de la Cena del Señor, el entorno de Santiago el Mayor se convertía en un hervidero multicolor de penitentes para celebrar una de las procesiones más antiguas de la localidad. La Procesión del Jueves Santo está en origen vinculada a las “procesiones de sangre” y la estricta penitencia del siglo XV, fecha de creación de las primeras hermandades pasionales, las dedicadas a la Vera Cruz, entre ellas nuestra cofradía más antigua: la hoy llamada Cofradía de la Santa Veracruz y Cristo Resucitado. Por ello, el Cristo atado a la columna y flagelado siempre fue el centro de esta procesión.

La singularidad de la Semana Santa de Membrilla está en su concepto, -adquirido hace apenas un siglo-, de catequesis en la calle. Los cortejos procesionales de las siguientes horas y días contarán los últimos momentos de Jesús en este mundo, su Pasión y Muerte, siguiendo una estricta línea cronológica. Y esa temporalización marca el lugar que cada cofradía ocupa en el cortejo. Esa es otra de las singularidades propias que nos ayudan a entender nuestra Semana Santa: las hermandades no viven su propia estación de penitencia, sino que cada cortejo está formado por varias hermandades de Pasión, o incluso todas, desfilando juntas en una narración sin fisuras.

Y esa es también la razón que ha marcado el orden de desfile de nuestras hermandades en cada procesión, variado sobre todo a lo largo de los últimos años: la cronología de la Pasión y Muerte.

 

Arranca este Jueves Santo observando lo que San Juan Evangelista nos narra a través de su propia Hermandad local: la presencia de Jesús en la Oración en el Huerto; la presencia del discípulo fiel, siempre. Penitentes vistiendo los colores del titular, rojo y verde, pasos a carroza y tronos portados por mujeres, y, enmarcando todo, el sentimiento de la Agrupación Musical San Juan Evangelista.

Después del huerto de los olivos, llega el prendimiento, el juicio, la tortura, la flagelación. Entramos en pleno siglo XV cuando aparece la Cofradía de la Santa Veracruz y Cristo Resucitado con sus penitentes vestidos de blanco y rojo, sus característicos estandartes con las Siete Palabras, y todo presidido por la imagen de Cristo atado a la columna en el momento de la flagelación. En la Iconografía, preferencia por la flagelación romana frente a la judía, a pesar de que en muchos casos, también en Membrilla, se utilizan sayones judíos como flagelantes en una anacronía muy repetida en el arte cristiano; preferencia de la columna baja, influencia de la Santa Práxedes romana, frente a la columna alta; elección del recurso del “Cristo que interpela”… Todo es historia cristiana y artística al paso de esta Cofradía. Y, para suerte de los de Membrilla, lo mismo pasa con el resto de hermandades.

 

Se incorporó a este cortejo la Hermandad de la Santa Verónica y Cristo Crucificado tras comprar la imagen de su Cristo de Medinaceli. Jesús ya ha sido torturado y aparece cautivo, mostrado al pueblo, coronado de espinas, mecido por las notas de la Agrupación Musical Santa Verónica y acompañado por sus penitentes vestidos de verde, el color histórico marcado por la imagen titular. La rica historia de los Cristos cautivos y rescatados y la Orden Trinitaria subyace en la esencia de este paso, el último en sumarse al Jueves Santo junto con su hermandad.

Cierra la procesión la Stma. Virgen de la Esperanza, llevada a costal en su paso de palio.  Y abre el cortejo de esta Hermandad de Ntra. Sra. de la Soledad y Virgen de la Esperanza su cruz de guía, estandartes y filas de penitentes que, como ejemplo poco habitual en este tipo de hermandades, procesiona vistiendo dos túnicas: la negra y la de color verde y marfil, en honor a sus dos titulares. Como banda de palio actúa la Unión Musical de Membrilla.

Y, como elemento de especial simbolismo esta noche, los estandartes de las cuatro hermandades y cofradías portando el lazo negro en recuerdo a Alfonso Borja, presidente de la Hermandad de Jesús Nazareno Yacente y Virgen de los Dolores, recientemente fallecido.

 

 

 

 

 

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