Siguiendo la estela de los Autos Sacramentales barrocos, llegó a Membrilla el Sermón del Encuentro, reescrito por el sacerdote D. Pedro Roncero Menchén a mediados del siglo pasado. Es el texto que hoy sirve de base al nuevo Sermón, lamentablemente mucho más recortado en su historia original, perdiendo parte de su esencia, pero sin duda el centro de la Madrugada del Viernes Santo, dando nombre a la procesión que lo enmarca.
A las seis de la mañana, sale el Nazareno del templo de Santiago el Mayor acompañado por centenares de penitentes vistiendo su túnica morada con cíngulo amarillo. Al cortejo se sumó hace unos años la imagen del Niño Jesús Nazareno de la Misericordia, que es llevado en andas por niños y niñas. Permanece fiel al Maestro María Magdalena, apóstol entre los apóstoles: la única discípula, junto a Juan, que estuvo al lado del Maestro en las horas de Pasión y Muerte. María Magdalena también en la Resurrección. La imagen es portada en andas por mujeres de la hermandad.
Jesús Nazareno camina por las calles de Membrilla, simbólicamente reconvertidas en un Camino de la Amargura apócrifo, donde se encontrará con su Madre, aquí Ntra. Sra. de la Soledad. Y María siempre aparece acompañada por el discípulo fiel, San Juan, al que portan sus cofrades.
Forma parte de esta escenografía la imagen de la Verónica, que en la madrugada camina sobre los hombros de mujeres de su hermandad. Es en este escenario donde la tradición cristiana toman forma, representando el instante en la que el rostro del Nazareno queda impreso en el velo de la mujer.

Cuatro hermandades componen el cortejo de la Madrugada: La Hermandad de Jesús Nazareno, la Hermandad de la Santa Verónica y Cristo Crucificado, la Hermandad de San Juan Evangelista y la Hermandad de Ntra. Sra. de la Soledad y Stma. Virgen de la Esperanza. Con sus penitentes y anderos. Acompañadas por la Banda de CCTT Jesús Nazareno, Am San Juan Evangelista, AM Santa Verónica y Unión Musical de Membrilla.
Una parada en mitad del recorrido. En la zona de San Miguel se representa el auto sacramental. Ahora dos laicos leen el sermón, reconvertido en diálogo. Las imágenes se mueven siguiendo el guion, alrededor de una pequeña rotonda, casi una intrusa en este Jerusalén improvisado.
Y la procesión retoma su camino hasta la Parroquia de Santiago el Mayor.
Suenan algunas saetas salpicando el recorrido. La mañana del Viernes Santo llama a la penitencia y al recogimiento. Caminar tras la Cruz tiene un sentido evangélico potente. Lo saben los vecinos y vecinas de Membrilla, por eso convierten esta Madrugada de Encuentro en una de las más importantes del calendario procesional de la localidad.

