Domingo de Ramos marcado por las bajas temperaturas y el viento, pero con un sol que dio vida a una procesión de Las Palmas caracterizada por el color y la alegría que desde hace años aportan al cortejo los niños y niñas de la localidad.
La Bendición de las Palmas volvía un año más al emblemático espacio de la iglesia del Convento, recuperado para las actividades religiosas tras un largo proceso de restauración y repleto de fieles. El párroco Pablo Martín del Burgo fue el encargado de la bendición de las palmas y ramos de olivo, acompañado en esta ocasión por Raúl López de Toro, antiguo párroco y pregonero de la Semana Santa 2026 de la localidad.
Templo repleto de fieles que partieron en un cortejo procesional hasta el templo de Santiago el Mayor, donde se celebraría la Eucaristía de este Domingo de Ramos. El numeroso grupo de monaguillos de la parroquia, la Agrupación Musical Santa Verónica y centenares de vecinos y vecinas, de todas las edades, portando palmas y ramos de olivo. En el núcleo de la comitiva, dos secciones importantes: los niños y niñas de las hermandades locales, ataviados al modo hebreo, en una iniciativa ya de este siglo que llegó para darle más vida y alegría a esta procesión. Y la figura simbólica de Jesús, personificada en la persona del párroco sobre la borriquilla, precedida del cuerpo apostólico, doce jóvenes discípulos de Jesús a los que dan vida doce jóvenes de las seis cofradías y hermandades de Pasión locales.
Cerrando el cortejo, el pregonero de la Semana Santa, López de Toro, acompañado por representantes de la Junta y Cofradías y Hermandades de la localidad y representantes institucionales.
