Setecientos panecillos para honrar la memoria de San Antonio y el “pan de los pobres” en Membrilla

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Membrilla ha celebrado unas de las tradiciones religiosas y sociales más antiguas llevadas a cabo en la parroquia local: la festividad de San Antonio vinculada al simbólico “pan de los pobres”. Una costumbre que tuvo un importante seguimiento desde siglos atrás hasta los años 50 y 60 del pasado. El cepillo del santo era el que más limosnas recogía, dada su fama de milagroso, y ese dinero era destinado a comprar pan para repartir entre los más necesitados de la parroquia de Membrilla. Hoy, con los cambios económicos y la llegada de las nuevas atenciones sociales de la administración, el pan de los pobres ha perdido sentido en lo asistencial, pero se mantiene como memoria viva de nuestras costumbres gracias al trabajo de la junta directiva de la humilde “Hermandad de san Antonio”, presidida por Espino Atochero.

Setecientos panecillos se repartieron en la iglesia el pasado sábado 13, fiesta de San Antonio, tras la eucaristía, oficiada por el Padre Alejandro, Trinitario de Valdepeñas, y presidida por la imagen del santo sobre el altar mayor. San Antonio estrenaba el día de fiesta su nueva imagen tras un proceso de restauración llevado a cabo por Lucia Bautista-Cerro Herrera. La eucaristía, que ponía fin al triduo en honor al santo, contó con la asistencia de centenares de fieles que llenaron el templo hasta las puertas de entrada, en una de las celebraciones más multitudinarias que se recuerdan.

Tras la bendición de los panecillos, la junta directiva de la hermandad los repartió entre los vecinos y vecinas de Membrilla en un simbólico acto de devoción y un importante trabajo de conservación de nuestra historia y costumbres. Tanto los panecillos como los centros de flores del altar han sido donados por cuatro familias de la localidad.

La hermandad de San Antonio es una de las más humildes de la parroquia, aunque en los últimos años ha vivido un crecimiento importante. En la actualidad cuenta con cerca de doscientos cincuenta hermanos y hermanas que pagan una simbólica cuota anual dedicada a tres objetivos principales: mantener el culto al santo, oficiar misas en memoria de los hermanos fallecidos el día 13 de cada mes y continuar dentro de sus humildes posibilidades con la faceta social de la hermandad, dedicando una parte muy importante de sus fondos a donaciones destinadas a los proyectos de instituciones asistenciales.

En Membrilla, el culto a San Antonio fue uno de los de mayor seguimiento por parte de los fieles y muestra de ello es que la imagen del santo de Padua era una de las cuatro con altar propio en la nave central del templo. Hoy, la imagen recibe culto en el retablo de la capilla del Santísimo.

 

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